lunes, 15 de diciembre de 2014

Rinoceronte y otros especímenes

45.000 caracteres, agrupados en casi 8.000 palabras. Muchas horas de diseñar en computadora, de buscar cajas adecuadas, papeles, gomitas y otros implementos. 850 hojas impresas de ambos lados, 150 etiquetas de tres estilos diferentes. 600 esquinas redondeadas con el aparatito redondeador de esquinas...

Todo eso para poder presentar nuestro nuevo título: Rinoceronte y otros especímenes, 17 cuentos de Eduardo Abel Gimenez, con huellas y pasos de baile por Natalia Méndez.


La primera edición es de cincuenta ejemplares, numerados y firmados por el autor.



Los cuentos vienen en rollos de papel, dentro de cajas.



Todo hecho a mano, como si hiciera falta recordarlo.








Muy pronto en los verdaderamente escasos lugares de venta al público con los que solemos contar.

lunes, 17 de febrero de 2014

Dábale arroz a tu puerta

El catálogo completo de dábale arroz está ahora también disponible en OrigamiTeca. Hacen envíos por correo a todo el país.
Y también lo encuentran en su tienda física, que se puede visitar de lunes a viernes de 16 a 19:30, en Malabia 2069, Ciudad de Buenos Aires.

lunes, 10 de febrero de 2014

martes, 4 de febrero de 2014

23 microcuentos (10)

Son setecientos treinta cajones. Algunos están con llave. Algunos están en otro edificio. Algunos son imaginarios, o apenas recordados. Seguramente hay cajones vacíos, y cajones tan llenos que no se los puede abrir. Unos cuantos están etiquetados, otros tuvieron etiquetas pero ya no, y me queda un montón de etiquetas en blanco, apiladas en alguno de los cajones sin etiquetar.

El plan es organizar el contenido de los cajones y ponerlo en carpetas, y con esas carpetas llenar estantes. No sé por dónde empezar, si por los cajones más próximos o por los más fáciles, o por los más tentadores, o por los obligatorios. Tal vez vaya a comprar unas carpetas, o unos estantes. Tal vez vaya a medir la pared para los estantes, o pregunte por el precio de las estanterías en el negocio nuevo de la otra cuadra. Tal vez haga unos garabatos en un papel y lo guarde en ese cajón de arriba a la izquierda, el nuevo, el que empecé ayer a la tarde.

De 23 microcuentos, por Eduardo Abel Gimenez
dábale arroz, 2013


sábado, 1 de febrero de 2014

23 microcuentos (9)

Voy manejando por una avenida muy ancha. Allá adelante un peatón, sin semáforo ni nada, empieza a cruzar corriendo. Bajo la velocidad para darle tiempo de pasar sin peligro. Cuando ve mi reacción deduce que ya no necesita apurarse, y él también baja la velocidad. Entonces, por las dudas, freno un poco más. Ahora el peatón ya no corre, camina. Y como no hay otros autos, se permite un poco de distracción: mira hacia atrás, levanta algo del piso. Poco a poco me voy deteniendo, y él también. Terminamos frente a frente, los dos inmóviles, él bajo la lluvia y yo bajo mi techo portátil, mirándonos para siempre.

De 23 microcuentos, por Eduardo Abel Gimenez
dábale arroz, 2013


viernes, 31 de enero de 2014

23 microcuentos (8)

Si tuviera que abrir esa puerta empezaría golpeando para saber si alguien responde, y ante el silencio seguiría apoyando la mano en el picaporte, girándolo con suavidad y empujando hasta que el barniz, que debe estar pegado luego de tanto tiempo, se desprenda y permita que el panel de madera barata, un poco arqueado por la humedad, empiece a revelar el aire estancado del interior, muy lentamente porque puede haber cosas que se despierten o, peor aún, que no se despierten, y cuando las bisagras hayan chirriando lo suficiente trataría de distinguir algo al otro lado, en la oscuridad, antes de que algo me distinga a mí en la luz. Pero nada de esto es necesario, porque me permiten seguir de largo.

De 23 microcuentos, por Eduardo Abel Gimenez
dábale arroz, 2013


miércoles, 29 de enero de 2014

23 microcuentos (7)

Apretó enloquecido los botones del control remoto. Pero ella siguió alejándose como si nada.

De 23 microcuentos, por Eduardo Abel Gimenez
dábale arroz, 2013


martes, 28 de enero de 2014

23 microcuentos (6)

Un gatito empieza a cruzar las vías cuando un tren viene a toda velocidad. Haciendo uso de mis superpoderes lo envuelvo en una burbuja temporal, lo acelero y logro que llegue a salvo al otro lado. Pero el alma inmortal del gatito ha quedado atrás, y ha sido arrastrada por la máquina asesina, allá lejos, fuera de mi alcance, fuera del alcance de todos, hilacha invisible, despojo sin nombre. Pobre gatito, ahora me mira desesperado, sin alma, huérfano para siempre. Y ya no puedo hacer nada por él.

De 23 microcuentos, por Eduardo Abel Gimenez
dábale arroz, 2013


lunes, 27 de enero de 2014

23 microcuentos (5)

Los gases se expandieron hasta ocupar todo el espacio disponible. Los líquidos adoptaron la forma de sus recipientes. Los sólidos, en cambio, conservaron sus formas. En la clase de física, esta vez, todo anduvo de acuerdo con lo esperado.

De 23 microcuentos, por Eduardo Abel Gimenez
dábale arroz, 2013


domingo, 26 de enero de 2014

23 microcuentos (4)

El policía, de pie en la vereda, toca silbato cada vez que alguien estaciona donde está prohibido. Mucho más arriba, en el balcón del sexto piso, Di Biase saca un pelo de gato de la pierna izquierda del pantalón y lo arroja en dirección al policía. El pelo se va hacia cualquier otro lado, llevado por las corrientes de aire, pero a Di Biase no le importa porque su venganza es simbólica. ¿Qué probabilidades hay de que ese pelo, dentro de diez minutos o seis días o cuatro meses, acabe justo en la gorra del policía? El policía, de todos modos, estornuda. Como si presintiera algo.

De 23 microcuentos, por Eduardo Abel Gimenez
dábale arroz, 2013